
Hora de Guardia
Boletín de la Asociación Guardia de Honor
Año II- Nº 22
Año II- Nº 22
Córdoba, 1 de abril de 2006
VIA CRUCIS DE LA MADRE TERESA
(Fuente: Semanario Cristo Hoy)
Oración
Señor, ayúdanos
para que aprendamos a aguantar las penas y las fatigas,
las torturas de la vida diaria.
Que tu muerte y ascensión nos levante,
para que lleguemos a una más grande y creativa abundancia de vida.
Tú que has tomado con paciencia y humildad la profundidad de la vida humana,
igual que las penas y sufrimientos de tu cruz,
ayúdanos para que aceptemos el dolor y las dificultades que nos trae cada nuevo día,
y que crezcamos como personas, y lleguemos a ser más semejantes a Ti.
Haznos capaces de permanecer con paciencia y ánimo,
y fortalece nuestra confianza en tu ayuda.
Déjanos comprender que sólo podemos alcanzar una vida plena
si morimos poco a poco a nosotros mismos y a nuestros deseos egoístas.
Pues sólo si morimos contigo, podemos resucitar contigo.
Amén.
I. Jesús es condenado a muerte
El pequeño niño que tiene hambre, que se come su pan pedacito a pedacito porque teme que se termine demasiado pronto y tenga otra vez hambre: ¡Esta es la primera estación del calvario!
II. Jesús carga con la cruz
¿No tengo razón? ¡Muchas veces miramos y no vemos nada! Todos nosotros tenemos que llevar la cruz y tenemos que seguir a Cristo al Calvario si queremos reencontrarnos con El. Yo creo que Jesucristo, antes de su muerte, nos ha dado su Cuerpo y su Sangre para que podamos vivir y tengamos bastante ánimo para llevar la cruz y seguirle, paso a paso.
III. Jesús cae por primera vez
En nuestras estaciones del Via Crucis vemos que caen los pobres y los que tienen hambre, como se ha caído Cristo. ¿Estamos presentes para ayudarle a El? ¿Lo estamos con nuestro sacrificio, nuestro verdadero pan? Hay miles y miles de personas que morirían por un bocadito de amor, por un pequeño bocadito de aprecio. Esta es una estación del Vía Crucis donde Jesús se cae de hambre.
IV. Jesús encuentra a su Madre.
Nosotros conocemos la cuarta estación del Via Crucis en la que Jesús encuentra a su Madre. ¿Somos nosotros los que sufrimos las penas de una madre? ¿Una madre llena de amor y de comprensión? ¿Estamos aquí para comprender a nuestra juventud si se cae? ¿Si estás sola? ¿Si no se siente deseada? ¿Estamos entonces presentes?
V. El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz
Simón de Cirene tomaba la cruz y seguía a Jesús, le ayudaba a llevar la cruz. Con lo que habéis dado durante el año como signo de amor a la juventud, los miles de millones de cosas que habéis hecho a Cristo en los pobres, ¿Habéis sido Simón de Cirene en cada uno de vuestros hechos?
VI. La Verónica limpia el rostro de Jesús
Con respecto a los pobres, los abandonados, los no deseados, ¿somos la Verónica? ¿Estamos presentes para quitar sus preocupaciones y compartir sus penas? ¿O somos parte de los orgullosos que pasan y no pueden ver?
VII. Jesús cae por segunda vez
Jesús cae de nuevo. Hemos recogido a personas de la calle que han vivido como animales y se murieron como ángeles. ¿Estamos presente para levantarlos? También en vuestro país podéis ver a gente en el parque que están solos, no deseados, no cuidados,miserables. Los rechazamos con la palabra “alcoholizados”. No nos importan. Pero es Jesús quien necesita nuestras manos para limpiar sus caras. ¿Podéis hacerlo? ¿O pasaréis sin mirar?
VIII. Jesús consuela a las mujeres
Padre Santo, yo rezo por ellas para que se consagren a tu santo nombre, para que se entreguen a tu servicio, se te entreguen en el sacrificio. Para eso me consagro yo también y me entrego como sacrificio con Cristo.
IX. Jesús cae por tercera vez
Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas, fatigas y torturas de la vida diaria, para que logremos siempre una más grande y creativa abundancia de vida.
X. Jesús es despojado de sus vestiduras
Hoy se roba a los pequeños el amor antes del nacimiento. Ellos tiene que morir porque nosotros no deseamos a estos niños. Deben quedarse desnudos porque nosotros no los deseamos.
XI. Jesús es clavado en la cruz
Jesús es crucificado. ¡Cuántos disminuidos psíquicos, retrasados mentales, llenan las clínicas! ¡Cuántos hay en nuestra propia patria! ¿Les visitamos? ¿Compartimos con ellos este calvario? ¿Sabemos algo de ellos? Jesús nos ha dicho: “Si vosotros queréis ser mis discípulos, tomad la cruz y seguidme”. El opina que nosotros hemos de coger la cruz y le demos de comer a El en los que tienen hambre; que visitemos a los desnudos; y lo recibamos a El en nuestra casa y hagamos de ella su hogar.
XII. Jesús muere en la cruz
Vosotros, jóvenes, llenos de amor y energía, ¡no desperdiciéis vuestras fuerzas en cosas sin sentido!
XIII. Jesús es bajado de la cruz
Mirad a vuestro alrededor y ved. Mirad a vuestros hermanos y hermanas, no sólo en vuestro país sino en todas las partes donde hay personas con hambre que os esperan. Desnudos que no tiene patria. ¡Todos os miran! ¡No les volváis la espalda, pues ellos son el mismo Cristo!
XIV. Jesús es sepultado
Empecemos las estaciones de nuestro Via Crucis personal con ánimo y con gran alegría, pues tenemos a Jesús en la Sagrada Comunión, que es el Pan de Vida que nos da vida y fuerza. Su sufrimiento es nuestra energía, nuestra alegría, nuestra pureza. ¡Sin El no podemos hacer nada!
VIA CRUCIS DE LA MADRE TERESA
(Fuente: Semanario Cristo Hoy)
Oración
Señor, ayúdanos
para que aprendamos a aguantar las penas y las fatigas,
las torturas de la vida diaria.
Que tu muerte y ascensión nos levante,
para que lleguemos a una más grande y creativa abundancia de vida.
Tú que has tomado con paciencia y humildad la profundidad de la vida humana,
igual que las penas y sufrimientos de tu cruz,
ayúdanos para que aceptemos el dolor y las dificultades que nos trae cada nuevo día,
y que crezcamos como personas, y lleguemos a ser más semejantes a Ti.
Haznos capaces de permanecer con paciencia y ánimo,
y fortalece nuestra confianza en tu ayuda.
Déjanos comprender que sólo podemos alcanzar una vida plena
si morimos poco a poco a nosotros mismos y a nuestros deseos egoístas.
Pues sólo si morimos contigo, podemos resucitar contigo.
Amén.
I. Jesús es condenado a muerte
El pequeño niño que tiene hambre, que se come su pan pedacito a pedacito porque teme que se termine demasiado pronto y tenga otra vez hambre: ¡Esta es la primera estación del calvario!
II. Jesús carga con la cruz
¿No tengo razón? ¡Muchas veces miramos y no vemos nada! Todos nosotros tenemos que llevar la cruz y tenemos que seguir a Cristo al Calvario si queremos reencontrarnos con El. Yo creo que Jesucristo, antes de su muerte, nos ha dado su Cuerpo y su Sangre para que podamos vivir y tengamos bastante ánimo para llevar la cruz y seguirle, paso a paso.
III. Jesús cae por primera vez
En nuestras estaciones del Via Crucis vemos que caen los pobres y los que tienen hambre, como se ha caído Cristo. ¿Estamos presentes para ayudarle a El? ¿Lo estamos con nuestro sacrificio, nuestro verdadero pan? Hay miles y miles de personas que morirían por un bocadito de amor, por un pequeño bocadito de aprecio. Esta es una estación del Vía Crucis donde Jesús se cae de hambre.
IV. Jesús encuentra a su Madre.
Nosotros conocemos la cuarta estación del Via Crucis en la que Jesús encuentra a su Madre. ¿Somos nosotros los que sufrimos las penas de una madre? ¿Una madre llena de amor y de comprensión? ¿Estamos aquí para comprender a nuestra juventud si se cae? ¿Si estás sola? ¿Si no se siente deseada? ¿Estamos entonces presentes?
V. El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz
Simón de Cirene tomaba la cruz y seguía a Jesús, le ayudaba a llevar la cruz. Con lo que habéis dado durante el año como signo de amor a la juventud, los miles de millones de cosas que habéis hecho a Cristo en los pobres, ¿Habéis sido Simón de Cirene en cada uno de vuestros hechos?
VI. La Verónica limpia el rostro de Jesús
Con respecto a los pobres, los abandonados, los no deseados, ¿somos la Verónica? ¿Estamos presentes para quitar sus preocupaciones y compartir sus penas? ¿O somos parte de los orgullosos que pasan y no pueden ver?
VII. Jesús cae por segunda vez
Jesús cae de nuevo. Hemos recogido a personas de la calle que han vivido como animales y se murieron como ángeles. ¿Estamos presente para levantarlos? También en vuestro país podéis ver a gente en el parque que están solos, no deseados, no cuidados,miserables. Los rechazamos con la palabra “alcoholizados”. No nos importan. Pero es Jesús quien necesita nuestras manos para limpiar sus caras. ¿Podéis hacerlo? ¿O pasaréis sin mirar?
VIII. Jesús consuela a las mujeres
Padre Santo, yo rezo por ellas para que se consagren a tu santo nombre, para que se entreguen a tu servicio, se te entreguen en el sacrificio. Para eso me consagro yo también y me entrego como sacrificio con Cristo.
IX. Jesús cae por tercera vez
Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas, fatigas y torturas de la vida diaria, para que logremos siempre una más grande y creativa abundancia de vida.
X. Jesús es despojado de sus vestiduras
Hoy se roba a los pequeños el amor antes del nacimiento. Ellos tiene que morir porque nosotros no deseamos a estos niños. Deben quedarse desnudos porque nosotros no los deseamos.
XI. Jesús es clavado en la cruz
Jesús es crucificado. ¡Cuántos disminuidos psíquicos, retrasados mentales, llenan las clínicas! ¡Cuántos hay en nuestra propia patria! ¿Les visitamos? ¿Compartimos con ellos este calvario? ¿Sabemos algo de ellos? Jesús nos ha dicho: “Si vosotros queréis ser mis discípulos, tomad la cruz y seguidme”. El opina que nosotros hemos de coger la cruz y le demos de comer a El en los que tienen hambre; que visitemos a los desnudos; y lo recibamos a El en nuestra casa y hagamos de ella su hogar.
XII. Jesús muere en la cruz
Vosotros, jóvenes, llenos de amor y energía, ¡no desperdiciéis vuestras fuerzas en cosas sin sentido!
XIII. Jesús es bajado de la cruz
Mirad a vuestro alrededor y ved. Mirad a vuestros hermanos y hermanas, no sólo en vuestro país sino en todas las partes donde hay personas con hambre que os esperan. Desnudos que no tiene patria. ¡Todos os miran! ¡No les volváis la espalda, pues ellos son el mismo Cristo!
XIV. Jesús es sepultado
Empecemos las estaciones de nuestro Via Crucis personal con ánimo y con gran alegría, pues tenemos a Jesús en la Sagrada Comunión, que es el Pan de Vida que nos da vida y fuerza. Su sufrimiento es nuestra energía, nuestra alegría, nuestra pureza. ¡Sin El no podemos hacer nada!
No hay comentarios:
Publicar un comentario