N° 82: Meditación para el rezo del Ángelus

 

VIII    Encuentro Nacional de Familia Dominicana “Ve y Predica” 

Meditación para el rezo del Angelus




  

El Ángel del Señor anunció a María

Y esta concibió por obra del Espíritu Santo

 

Meditación:

Al predicador le toca comunicar la verdad. Pero antes, ha de tener capacidad de recibirla. En la recepción de la verdad, los oídos han de estar abiertos, dispuestos a la escucha del anuncio. A imitación de María.

 

 

He aquí la Esclava del Señor

Hágase en mí según tu palabra

 

 

Meditación:

Domingo ora de día y ora de noche. Su predicación es oración y su oración predicación. Es una vida con dos vertientes que se juntan en la cima. En ese lugar de conjunción es donde se sitúa la espiritualidad de Domingo. Es preciso entender y llevar a la práctica la relación equilibrada entre oración y acción; entre silencio y predicación: una espiritualidad de quien vive, goza y sufre con sus hermanos,-todos los hombres- y está a su servicio para entregarles una Palabra escuchada, orada, contemplada.


Y el Verbo se hizo carne

Y habitó entre nosotros

 

Meditación:

La espiritualidad de Domingo es una espiritualidad de encarnación: desde los hombres y para los hombres. Siendo un fraile de su tiempo - por lo tanto, esencialmente contemplativo- las circunstancias le pusieron en contacto con una humanidad doliente y extraviada, y esto dio forma nueva a su oración insistente, en la que los pecadores estaban presentes. Como decía de Domingo el beato Jordán: “todos los hombres cabían en la inmensa caridad de su corazón y, amándolos a todos, de todos era amado."

 

 

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de NSJ.

 

 

Meditación:

En relación con la devoción mariana de Domingo hay una referencia muy elocuente en las primeras constituciones de la Orden, elaboradas bajo la supervisión del santo. Al comenzar el día, con el toque de campana para levantarse, lo primero que los frailes han de rezar son los Maitines de la Virgen, de acuerdo con el tiempo litúrgico; y al terminar Completas, antes de dormir, la Salve. Esta recomendación pone de manifiesto la piedad que el santo quería inculcar a aquellos hombres dedicados a la predicación de la Palabra de Dios: el primero y último pensamiento del día estaba dedicado a la Madre de la Palabra.

 

Cántico: 

Dios te salve María Sagrada

 

Dios te salve María, Sagrada

María, Señora de nuestro camino.

Llena eres de gracia, llamada entre todas

a ser la Madre de Dios.

 

El Señor es contigo y tú eres la sierva

dispuesta a cumplir su misión.

Y bendita tú eres, dichosa te llaman

a ti, la escogida de Dios.

 

Y bendito es el fruto que crece en tu vientre,

el Mesías del Pueblo de Dios,

al que tanto esperamos que nazca

y que sea nuestro Rey.

 

María, he mirado hacia el cielo

pensando entre nubes tu rostro encontrar

y al fin te encontré en un establo

entregando la vida a Jesús Salvador.

 

María he querido sentirte

entre tantos milagros que cuentan de ti.

Y al fin te encontré en mi camino

en la misma vereda que yo.

Tenías tu cuerpo cansado

a un niño en los brazos durmiendo en tu paz.

María, mujer que regalas la vida sin fin.

 

Tú eres Santa María, eres nuestra Señora

porque haces tan nuestro al Señor.

Eres Madre de Dios, eres Virgen, la Madre,

y madre de la humanidad.

 

Te pedimos que ruegues por todos nosotros

heridos de tanto pecar,

desde hoy y hasta el día final

de este peregrinar.


María, he buscado tu imagen serena

vestida entre mantos de luz,

y al fin te encontré dolorosa

llorando de pena a los pies de la cruz.

 

María he querido sentirte

entre tantos milagros que cuentan de ti

y al fin te encontré en mi camino

en la misma vereda que yo.

Tenías tu cuerpo cansado

a un niño en los brazos durmiendo en tu paz.

 

Dios te salve María, Sagrada María,

Señora de nuestro camino.

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